

Hola!
Soy Sarah y soy diseñadora gráfica (o eso dice mi contrato), aunque prefiero decir que me atrae todo lo que es estético. Siempre he sentido una pulsión por ordenar; lo armónico me da paz y, sin querer, lo terminé convirtiendo en mi profesión: animación, edición de vídeo, cartelería, diseño gráfico, web… todo lo que sea susceptible de ser diseccionado y recolocado. ¡Ah! Y confieso que tengo una relación estable con la IA. No es una moda ni una aventura pasajera, ya no sé vivir sin ella.
​
Los últimos cuatro años, mi casa ha sido (y sigue siendo) Ogilvy Madrid, donde he tenido la enorme suerte no solo de trabajar con grandes marcas, sino, sobre todo, con profesionales que me han contagiado su pasión, su rigor y su entusiasmo. El reloj aquí dentro gira más rápido de lo normal. Es agotador, sí, pero, sobre todo, emocionante.
​
Y si algo he descubierto es que, por alguna razón, siempre acabo trabajando con marcas de cerveza o de comida. Empiezo a pensar que no es casualidad… no sé si es destino, algoritmo o simplemente que hay afinidad natural.
​
En lo que respecta a mi persona, soy franco-holandesa y madre de dos gatitas (Juani y Loli). Me mudé por amor a un pueblo costero y, ni corta ni perezosa, puedo afirmar que es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me encantan cocina, el senderismo, la buena música (¿existe eso, acaso?), los juegos de mesa, y el true crime. Y sí, a pesar de las pistas que dan mis hobbies, solo tengo 27 años.
​




